Vivir la Cuaresma para renovarse

Estimado alumno,

Quizá en alguna ocasión nos ha pasado que estábamos escuchando música en nuestro cuarto o íbamos con los auriculares puestos y nuestra madre o algún amigo quería decirnos algo. No le oíamos. Ni siquiera éramos conscientes de que estaban intentando decirnos algo. Seguramente también nos ha pasado que nuestra madre o ese amigo ha tenido que elevar la voz o ha tenido que llamar a la puerta de nuestro cuarto de una manera más contundente y por fin hemos percibido que querían decirnos algo. Esto sucede porque teníamos el volumen de la música muy alto y no dejaba que entrase nada más en nuestros oídos.

El Papa Francisco en su mensaje para la Cuaresma de este año nos dice que “en este tiempo recibimos, siempre una fuerte llamada a la conversión“. Siguiendo con el ejemplo de la música, el Señor habla más fuerte, nos llama de una manera más fuerte. Como nuestra madre o ese amigo nuestro que intentaba decirnos algo. Y ¿a qué nos llama? A la conversión. A cambiar, “a no contentarnos -como dice el Papa- con una vida mediocre“.

Buena oportunidad la Cuaresma para escuchar a Dios. Pero qué duda cabe que le escucharemos mejor si bajamos el volumen, el ruido de nuestras cosas, de nuestros egoísmos. Y ¿cómo se baja el volumen para escuchar mejor? En el evangelio de la Misa del miércoles de ceniza Cristo nos propone tres maneras: oración, ayuno y limosna. Poniendo esos medios escucharemos con claridad que Dios quiere que salgamos de nosotros mismos y como dice el Papa también en el mensaje de la Cuaresma descubramos que los demás nos necesitan. Concretamente, termina su mensaje diciendo “la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo“.

Mossèn Julio Serrano,
Capellà de 3r d’ESO

MÉS CARTES

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